El cannabidiol (CBD) es uno de los componentes del cannabis.
No causa intoxicación o euforia (la sensación de “estar drogado") que produce el otro componente de la marihuana, el tetrahidrocannabinol (THC).
El CBD también puede extraerse de otra planta llamada hemp: el cáñamo industrial, que tiene niveles muy bajos de THC.
No. A diferencia del tetrahidrocannabinol presente en la marihuana, el CBD no produce un efecto psicoactivo como alteración de la percepción, ni genera adicción, algo que está confirmado incluso por la Organización Mundial de la Salud.
El único beneficio científicamente comprobado del CBD es aquel relacionado con el tratamiento de enfermedades que generan convulsiones como la epilepsia, el síndrome de Lennox Gastaut y el Síndrome de Drayet. La FDA aprobó Epidiolex, el primer medicamento hecho únicamente a base de CBD para estos usos el año pasado.
De resto, la evidencia científica es muy limitada. Existen estudios en curso para evaluar su efectividad en el tratamiento del Síndrome de Estrés Postraumático o para enfermedades como la Esquizofrenia, pero se encuentran en etapas muy tempranas.
En un reporte publicado sobre el CBD, la OMS admite que hay “evidencia preliminar” de que podría tener efectos terapéuticos en el tratamiento del Alzheimer, cáncer, psicosis o Parkinson. Pero por los momentos no recomienda su uso medicinal, debido a la falta de evidencia.
Una investigación llegó a la conclusión de que ayudaba en el tratamiento de la ansiedad social en dosis de 400 miligramos, pero en ella solamente participaron 10 personas.Aun así, hay quienes aseguran que los ha ayudado, pero sin estudios sistemáticos y fiables es difícil determinar si se trata de un efecto placebo o algo más.xx
El CBD que se extrae del hemp (cáñamo industrial, que tiene niveles muy bajos de THC) fue declarado legal en Estados Unidos por la Farm Act en diciembre de 2018. Pero si el CBD proviene del cannabis sigue siguiendo ilegal a un nivel federal, aunque algunos estados que han legalizado la marihuana sí aprueban su comercialización.
Tras aprobar el primer medicamento a base de CBD para el tratamiento de la epilepsia, la FDA dejó claro que está prohibido agregar CBD a alimentos. Como consecuencia, los negocios que lo vendan en forma comestible podrían verse en problemas (de hecho, así ocurrido en estados como California).
Este limbo regulatorio hace que los productos que se venden a base de CBD no estén bien regulados: ninguna agencia puede certificar que los ingredientes de la etiqueta realmente están presentes en él, ni tampoco si en las dosis indicadas. Todo esto resta seguridad al consumo de los productos derivados del CBD que pueden venderse online o en establecimientos.
Distintas instancias están presionando a la FDA para que brinde lineamientos más claros y precisos sobre el uso y comercialización del CBD.
Aunque la sustancia tiene la promesa de ser beneficiosa y no se ha comprobado que ocasione daños, todavía falta mucha investigación para conocer su efectividad y si tiene riesgos a largo plazo.La falta de un marco regulatorio que controle la venta de estos productos a base de CBD que se comercializan hace que nadie pueda avalar que lo que dice la etiqueta –en cuanto a usos, ingredientes, o dosis– sea cierto.
Tras examinar 84 productos a base de CBD en 2017, la Asociación Médica Estadounidense determinó que apenas 31% de ellos contenían información correcta en la etiqueta y que 20% de ellos incluso tenía trazas de THC, la sustancia de la marihuana que sí causa alucinaciones y adicción.
La forma en la que se administre el CBD también incide sobre sus efectos en el organismo.La OMS no recomienda el uso médicodel cannabidiol por los momentos.