La FDA recomienda chequear las etiquetas de cualquier producto antienvejecimiento o para aclarar la piel y estar atentos a términos como: mercurous chloride, calomel, mercuric, mercurio, o mercury, Hg, mercuric iodide, mercurous chloride, ammoniated mercury, amide chloride of mercury, quicksilver, cinnabaris (mercury sulfide), hydrargyri oxydum rubrum (mercury oxide), mercury iodide.
No obstante, muchas compañías que venden productos con mercurio a menudo no lo incluyen entre sus indicaciones. Una pista que puede dar indicios de su presencia es cuando el producto indica que es importante evitar el contacto con la plata, oro, aluminio, caucho o joyería.
La línea que separa los blanqueadores de piel que contienen mercurio y los que no tiende a ser económica. Las compañías globales de cosméticos no usan mercurio; sus productos habitualmente contienen derivados de la vitamina C que bloquean temporalmente la producción de melatonina pero que se consideran inocuas en pequeñas cantidades.
En este enlace puedes ver una lista de otros productos peligrosos testados ya por las autoridades sanitarias.
El problema no acaba en la persona. Gran parte del mercurio presente en las cremas y los jabones acaba en las aguas residuales y se introduce en la cadena alimentaria. Los vapores de mercurio pueden alcanzar el aire y causar daños a otras personas o incluso mascotas. Los niños y bebés son especialmente vulnerables, con sus cerebros y sistemas nerviosos todavía en desarrollo.
Este producto puede entrar al sistema nervioso y causar enfermedades graves, especialmente en los niños y las mujeres embarazadas y lactantes. Las señales y síntomas incluyen:
Los niños con exposición prolongada pueden experimentar: