El punto de giro lo marca la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, en mayo de 2018. Desde entonces se impusieron nuevamente sanciones y se recrudeció el impacto de estas, afectando a terceros países. El asesor de seguridad nacional, John Bolton, ha protagonizado una política agresiva contra Irán, en alianza con otras potencias regionales como Israel y Arabia Saudita, enemigas de Irán. A todo ello se suma la total implicación de la nación persa en las guerras de Siria y Yemen, en contra de los intereses y los aliados de Estados Unidos en el terreno.
Resumimos aquí algunos hechos ocurridos en los últimos meses que han perfilado el escenario actual:
✓ En diciembre de 2017 la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, acusó a Irán de proveer de misiles a los rebeldes hutíes de Yemen para atacar a Arabia Saudí. En su comparecencia mostró restos de un misil balístico que cayó cerca del aeropuerto de Riad. “Probablemente tendría una etiqueta de 'Hecho en Irán'”, dijo la embajadora y aseguró que Irán estaba violando las resoluciones de la ONU, una afirmación rechazada por Teherán. El 8 de mayo de 2018 Donald Trump firmó un memorándum presidencial que implicaba la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, firmado en 2015 por la República Islámica de Irán y un grupo de potencias mundiales (el llamado P5+1: los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Reino Unidos, Rusia, Francia y China- más Alemania) y que impedía que Irán pudiera elaborar armas nucleares al menos durante una década. La retirada de Estados Unidos se realizó de forma unilateral, a pesar de los intentos de los otros miembros, que mantuvieron el acuerdo por su parte con Irán y a pesar de de que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) había reportado en reiteradas ocasiones que Irán cumplía con lo estipulado en el tratado, llamado Plan Conjunto de Acción Comprehensiva (JCPOA, por sus siglas en inglés), que costó cuatro años consolidar a la Administración Obama. Junto a la retirada también se anunció la reimposición de sanciones contra Irán, que se fueron cumpliendo y endureciendo en los meses siguientes.✓ En julio de 2018 tuvo lugar otro intercambio de amenazas entre los líderes de los dos países, con advertencias directas de Trump a su homólogo iraní, Hasán Rohani, que había dicho en una reunión en su país: “Estados Unidos debe entender bien que la paz con Irán es la madre de todas las paces, y que la guerra con Irán es la madre de todas las guerras” y luego, dirigiéndose al presidente estadounidense: "Señor Trump, no juegue con la cola del león, esto solo le llevaría a arrepentirse". Ante las amenazas de Rohani un colérico Trump respondía en Twitter, todo en mayúsculas: "Al presidente Rohani: Nunca, nunca amenace de nuevo a los Estados Unidos o sufrirán consecuencias de las que pocos han sufrido antes en la historia".
✓ En noviembre de 2018 entraron en vigor las nuevas sanciones contra Irán, que el propio Trump calificó como "las más mordaces jamás impuestas", contra más de 700 individuos, entidades, aviones, embarcaciones, bancos, compañías petroleras y muchos otros actores económicos fundamentales. El presidente Rohani calificó estas medidas como “guerra económica”. El 8 de abril de 2019 el gobierno de Estados Unidos incluyó en su lista negra de organizaciones terroristas a la Guardia Nacional Revolucionaria iraní, una medida “sin precedentes”, según la propia Casa Blanca, pues se trata del ejército nacional de un país, o sea, una parte de la institucionalidad de una nación, lo cual implica también que aquellos que mantengan algún tipo de relación de cooperación con ellos puedan ser nombrados como “patrocinadores del terrorismo”. Esto afecta incluso a países de la Unión Europea que comercian con Irán, pues el Ejército iraní tiene implicaciones en su banca y otras instituciones relacionadas con el comercio. En respuesta a esto, Teherán designó como “grupo terrorista” a las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio y al oeste de Asia. Como parte de su política de “llevar a cero las exportaciones de petróleo de Irán” y asfixiar económicamente a la nación persa, el pasado 21 de abril la administración Trump anunció el fin de las exenciones a ocho países de comprar petróleo iraní a partir del 2 de mayo, una medida muy criticada por potencias como China, uno de los principales compradores de petróleo a Irán. China arremete contra EEUU por intentar asfixiar a Teherán imponiendo más barreras a la venta de petróleo El pasado 6 de mayo, Bolton anunció un gran despliegue militar estadounidense al Golfo Pérsico para enviar un mensaje “claro e inequívoco” a Irán de que cualquier ataque a sus intereses o los de sus aliados enfrentará a una "fuerza implacable". De acuerdo con Bolton, la decisión fue "en respuesta a una serie de indicaciones y advertencias" sobre un supuesto “ataque inminente” por parte de la nación persa, aunque aseguró que “Estados Unidos no busca la guerra contra Irán”.
✓ Tras el despliegue militar de portaviones y bombarderos en el Golfo Pérsico, Irán anunció la suspensión de algunos compromisos del acuerdo que todavía mantiene con países europeos, China y Rusia. Entre estos compromisos está el de limitar su stock de agua pesada y uranio enriquecido. A pesar de ello, Teherán ha dejado una ventana abierta a la diplomacia, dando un plazo de 60 días al resto de firmantes para que cumplan con las exigencias de Irán.
Arabia Saudita denuncia ataque a dos de sus barcos petroleros en alta mar Los diarios estadounidenses The New York Times y The Washington Post revelaron que la administración Trump ha estado barajando opciones que no descartan un ataque militar a Irán. Estas opciones incluyen aumentar el número de tropas en la región a más de 100,000, en un escenario en que la nación persa atacara a Estados Unidos o realizara movimientos obvios para el desarrollo de armas nucleares.
Este miércoles, el Departamento de Estado ordenó la salida de Irak de los funcionarios del gobierno estadounidense que no son de emergencia, lo cual puede ser un indicio de que esperan que la situación empeore. El departamento dijo en un comunicado que retira al personal que no es de emergencia tanto de la embajada en Bagdad como del consulado en Erbil y explicó que los servicios normales de visados serán suspendidos temporalmente en ambas sedes diplomáticas.
El canciller iraní, Javad Zarif, publicó este martes en su cuenta de Twitter que desde el mes de abril había anticipado la posibilidad de que ocurrieran ‘accidentes’ ordenados por el que ha catalogado como“Equipo B” para propiciar un ataque militar de Estados Unidos a Irán, en alusión a los recientes sabotajes a barcos petroleros de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Con “Equipo B” el canciller se refiere a una supuesta conspiración para atacar a Irán liderada por John Bolton y que junta al primer ministro israelí, Benjamin Nethanjahu, el príncipe saudita Mohammed Bin Salman y el príncipe emiratí Mohammed Bin Zayed, según denunció a finales de abril en una comparecencia en la Asia Society de Nueva York. Autoridades iraníes temen que un ataque de falsa bandera podría ser llevado a cabo para propiciar la intervención militar estadounidense.
Hasta el momento, Irán acusa a Estados Unidos de buscar a toda costa una intervención militar en Irán. Líderes y parlamentarios de la nación persa han repetido en reiteradas ocasiones que no quieren ir a una guerra innecesaria que puede ser verdaderamente devastadora para Irán pero también para Estados Unidos y para toda la región de Oriente Medio.
El comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución de Irán, Hosein Salamí, dijo ante el Parlamento que Estados Unidos estaba librando una “guerra sicológica” contra Irán. Heshmatolah Flahatpisheh, presidente de la comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, aseguró que desde Irán no se pondrán en contacto con el gobierno del presidente Donald Trump para iniciar conversaciones y que más bien son los estadounidenses los que deben proponer una negociación más seria con ellos.
Líder iraní tras despliegue de bombarderos de EEUU en el golfo: "solo están librando una guerra psicológica" El líder supremo iraní, el ayatolá Jomeini, dijo en su cuenta de Twitter: “La opción definitiva para la nación iraní es la resistencia contra Estados Unidos y en esta confrontación EEUU tendrá que retirarse. Esto no es una confrontación militar porque no va a ocurrir ninguna guerra. No queremos una guerra, ni ellos tampoco. Saben que una guerra no sería beneficiosa para ellos.” Como ya se ha mencionado, Irán anunció recientemente la retirada de algunos compromisos del pacto nuclear que aún mantiene con el resto de los firmantes, después que se retirara Estados Unidos, aunque dio un plazo de 60 días para solucionarlo.
Aunque las autoridades de ambos países han repetido que no tienen intenciones de que ocurra una guerra, la realidad es que se están dando pasos y tomando medidas en caso de que esto ocurra. Además, el gran despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico aumenta las tensiones y amenaza la seguridad.
Hechos como los recientes sabotajes a petroleros saudíes y emiratíes, que aún no se sabe quién perpetró, podrían desatar una respuesta militar que desembocaría en un conflicto armado.
La semana pasada en una reunión con los principales asesores de seguridad nacional del presidente Trump, el secretario interino de Defensa, Patrick Shanahan, presentó la actualización de un plan militar contra Irán ordenado por Bolton, según informó The New York Times.
"Creo que lo que estamos viendo ahora es que nuestro propio gobierno incita a Irán a tomar acciones mal aconsejadas y tremendamente tontas que le darían una justificación para... usar la fuerza contra el régimen iraní", dijo a CNN Ned Price, un exoficial de inteligencia que actualmente trabaja con el grupo Acción de Seguridad Nacional.
Expertos aseguran que Bolton y Pompeo buscan acrecentar tensiones al máximo y esperar a que Irán se equivoque y cometa alguna acción contra Estados Unidos para desatar una guerra cuya responsabilidad no pueda ser atribuida a la administración Trump, que argumentaría una respuesta defensiva.
Sin embargo, varias informaciones de esta semana han indicado que Trump se estaría quejando de que precisamente Bolton y Pompeo lo están presionando para ir a una guerra que él no desea.
El hecho de retirar este miércoles a sus funcionarios no vinculados a labores de emergencia tanto de su embajada en Bagdad como del consulado en Erbil, en la vecina Irak, aunque puede ser otra de las tantas medidas simbólicas y de presión de los Estados Unidos, es interpretado por algunos como que EEUU se prepara para un empeoramiento de la situación en el territorio.
Arabia Saudita, la gran potencia sunita, es aliada de Estados Unidos y, junto a Israel, el principal enemigo de Irán en la región. Irán, por su parte es una nación chiíta y en los últimos años ha expandido sus influencias en la zona, con un papel primordial en los conflictos de Siria y Yemen, en donde ha ganado terreno y posiciones, en detrimento de las fuerzas apoyadas por Arabia Saudita.
A las contradicciones entre Teherán y Riad se le conoce también como la Guerra Fría del Medio Oriente y sus manifestaciones abarcan incluso el entorno digital pues hackers de ambos países han emprendido acciones contra el otro en algún momento.
Una clave destacada en este escenario es el Líbano. Tanto Arabia Saudita como Emiratos Árabes Unidos prohíben a sus ciudadanos visitar ese país y le suspendieron la ayuda militar. Durante décadas Irán ha apoyado al grupo Hezbolá, una organización chií libanesa que cuenta con una rama política y otra militar, considerada esta última como organización terrorista por numerosos países.