Prácticamente todas las células del organismo de una persona presentan el mismo ADN. La mayor parte de ese ADN se encuentra contenido en el núcleo de la célula, mientras que una pequeña proporción está distribuida en las mitocondrias. Pero en biología y en genética existen excepciones para casi todas las normas, y esta es una de ellas, explica la web especializada Genotipia.
El mosaicismo y el quimerismo son condiciones por las cuales una misma persona presenta células con diferente composición genética. Los individuos afectados por estas condiciones se denominan mosaicos y quimeras, respectivamente.
Ambos fenómenos se diferencian en el origen del que provienen los distintos ADN que coexisten en las células de un mismo individuo.
En los mosaicos, los tipos de células genéticamente diferentes surgen de un único cigoto (es decir, de un óvulo fecundado por un espermatozoide), mientras que en las quimeras se originan a partir de dos o más cigotos.
Resulta más fácil comprender el concepto si pensamos en el mundo del arte, y traemos a la mente un mosaico, una obra elaborada a partir de pequeñas piezas que puede contener distintos materiales, formas y colores.
En genética, los mosaicos se originan con la aparición de errores en el ADN durante las divisiones celulares que se producen en el proceso de desarrollo fetal. En función del tipo de células afectadas, la mutación podrá ser o no trasmitida a los hijos (si las células afectadas son de tipo germinal, la mutación afectará a la descendencia).
El mosaicismo, explica Brigham and Women´s Hospital, se presenta cuando una persona tiene dos o más conjuntos de células con diferencias genéticas en el cuerpo. El mosaicismo provoca numerosas afecciones. Entre las más conocidas está el síndrome de Down por alteración cromosómica en mosaico, pero hay muchas otras que pueden consultarse aquí.
En la mitología, una quimera es un monstruo que escupe fuego y que tiene cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. Sin embargo, en genética, una quimera es un individuo sano que presenta células con diferente composición genética debido a una fusión de dos embriones diferentes en las primeras etapas de gestación.
Las quimeras humanas no son el resultado de una manipulación genética futurista. Pueden ocurrir de forma natural y algunas personas ni siquiera saben que han duplicado su ADN.
La condición puede producirse después de un trasplante de médula ósea. Los médicos utiliza quimioterapia o radiación para destruir toda la médula ósea enferma del receptor, y luego colocan en su lugar la médula sana de un donante. La médula ósea del donante seguirá produciendo células sanguíneas que tienen el ADN del donante, según explica Scientific American. Así es como el receptor se convierte en una quimera.
En el "quimerismo completo", el 100 por ciento de las células sanguíneas del receptor tienen el ADN del donante, explica la revista Nature. Pero la sangre también puede contener una mezcla de ADN del donante y del receptor, lo que se llama 'quimerismo mixto'.
La condición ha sido llevada al cine. ¿Recuerdas la película de 2015 Bad Blood? En el filme, un paciente con cáncer convertido en asesino en serie utiliza el ADN de su sangre para implicar a su donante de médula ósea.
Scientific American explica que, cuando una madre es portadora de gemelos fraternos, uno de los embriones puede morir al principio del embarazo. Entonces, el otro embrión puede absorber algunas células del fallecido. El bebé resultante acaba teniendo dos conjuntos de ADN.
La mayoría de las quimeras humanas no llegan a saber que lo son salvo que enfermen o se vean obligadas a realizarse análisis por alguna situación excepcional.
Este es fue el caso en Estados Unidos de una mujer a la que se le retiró la custodia de sus hijos tras comprobarse, mediante pruebas de ADN tomadas de una muestra sanguínea, que no era madre de sus hijos. Tras una batalla legal, en la que se repitió el examen una y otra vez, esta mujer supo acerca del quimerismo y pidió que se le tomara una nueva muestra, esta vez de tejidos.
Se examinó un nódulo de tiroides que se le había extraído recientemente y, sorpresa, el ADN de este nódulo demostró que, efectivamente, era la madre biológica de sus hijos. Tras una larga lucha, logró recuperar a su familia.
En la década de 1990, los científicos descubrieron que una mujer embarazada puede conservar parte del ADN de su bebé si algunas células fetales migran fuera del útero. The New York Times bautizó el fenómeno como 'recuerdo del embarazo', que conoce científicamente como 'microquimerismo'.
Una forma sencilla de demostrar esta idea es analizar a las madres de niños y ver si tienen alguna célula con cromosomas Y, que sólo están presentes en los varones.
En un estudio, los investigadores tomaron muestras de tejido de 26 mujeres que habían muerto durante el embarazo o justo después de dar a luz a un niño. Según The New York Times, en todas las muestras encontraron bajas concentraciones de células con cromosomas.
Otro estudio analizó los cerebros de madres que habían tenido hijos varones. Encontraron restos de ADN masculino en el 63 por ciento de las mujeres, incluso en una mujer de 94 años, según Scientific American. Esto sugiere que el 'microquimerismo' podría prolongarse durante mucho tiempo después del embarazo.