Bennu es un asteroide negro, rico en carbono, descubierto en 1999 y que tiene un ancho de 1,600 pies, es decir, más grande que el Empire State acostado. Los científicos creen que este asteroide tiene consigo rastros sobre la formación del Sistema Solar y que, por lo tanto, podría contener materiales orgánicos o precursores moleculares de la vida misma.
Bennu está categorizado como un asteroide cercano a la Tierra y los científicos dicen que existe una posibilidad mínima de que pudiera estrellarse contra la Tierra, posibilidad que, de ocurrir, sucedería no antes del Siglo XXII. Si algo así tuviera lugar, los científicos advierten que no extinguiría la vida en el planeta, pero sí sería catastrófico para el lugar del planeta en donde impacte.
El asteroide Bennu podría, según las previsiones científicas, pasar cerca de la Tierra, incluso más cerca aún que la Luna, en el año 2135, y posiblemente incluso más cerca entre 2175 y 2195. La probabilidad de impacto es de una entre 3,000 que, aunque no es mucha, es suficiente para requerir que sea vigilado de cerca. Solo para hacerse una idea del daño que podría generar este asteroide, Bennu es 5,000 veces más masivo que el meteorito que explotó en Rusia en 2013.
OSIRIS-REx es una sonda espacial lanzada el 8 de septiembre de 2016 con la intensión de que dos años y 2 millones de kilómetros después, pudiera acercarse lo suficiente al asteroide Bennu. Los científicos de la NASA esperan que OSIRIS-REx pueda aterrizar en su órbita y pasar años recolectando material y tomando muestras de su superficie para enviarlas luego a la Tierra en septiembre de 2021 con el fin de que sean analizadas. El material que se obtengan será de gran valor científico ya que por 4,500 millones de años ha permanecido inalterado.
Este artefacto mide seis metros de altura y cuenta con paneles solares desplegados. Durante un año entero orbitó el Sol para luego, en una maniobra histórica conocida como 'asistencia gravitacional', realizó un vuelo cercano a la Tierra para usar su onda como propulsora para dirigirse directo hacia la roca.
"Hemos llegado", dijo en la tarde de este lunes en un tuit Dante Lauretta, el científico planetario de la Universidad de Arizona quien es el principal investigador de la misión OSIRIS-REx. "¡Que comience la exploración!", sentenció. Después de un viaje larguísimo, OSIRIS-REx ahora está ubicado a menos de 12 millas de Bennu, que a su vez está a 76 millones de millas de la Tierra en su órbita alrededor del Sol.
En julio de 2020 los científicos tienen previsto que la sonda toque brevemente, por no más de cinco segundos, la superficie del asteroide con un brazo robótico sin que logre posarse del todo. Cuando esto ocurra, el brazo liberará una explosión de gas nitrógeno que le permitirá agitar la superficie y recoger muestras. Se harán tres intentos de esta operación.
“En el pasado otras sondas han sacado muestras de asteroide como ocurrió con la misión Hayabusa de Japón que trajo una muestra pequeña. Pero la que recogerá OSIRIS-REx será, con mucho, la recolección de muestras más grande realizada por una nave espacial robótica", explicó Rich Burns, gerente del proyectos de la NASA. "Posiblemente recogeremos hasta 2 kg si el sistema de recuperación funciona bien".
Desde el 17 de agosto hasta el 27 de noviembre de este año, la cámara PolyCam de la sonda espacial fotografió a Bennu casi a diario mientras la nave viajaba a una velocidad de 1,4 millones de millas (es decir 2,2 millones de kilómetros) hacia el asteroide. Las imágenes finales se obtuvieron a una distancia de alrededor de 40 millas (65 km). Los científicos esperan que esta exploración además de arrojar algún tipo de pistas sobre la posible trayectoria del asteroide y sobre lo orígenes del Sistema Solar, permita revelar si los recursos minerales del asteroide y su contenido en agua pueden ser explotados en el futuro.
Una vez se haga el muestreo final en 2021, la sonda espacial iniciará un viaje de retorno a la Tierra que le tomará dos años. La caja con todos los datos reveladores será lanzada en paracaídas cerca de Salt Lake City, capital de Utah. La sonda espacial, por su parte, seguirá orbitando alrededor del Sol.