“¡Los inmigrantes NO deben usar papeles falsos!”, advierte Rebeca Sánchez-Roig, una abogada de inmigración que ejerce en Miami, Florida, y quien durante más de 15 años trabajó como fiscal de inmigración en el Departamento de Justicia. “NO deben comprar papeles falsos y NO deben portar papeles falsos. Es muy peligroso”, agrega.
“No es posible argumentar que el inmigrante no sabía que los documentos eran falsos”, advierte Sánchez, cuando él (o ella) sabe que:
1. no tiene estatus legal de permanencia legal en Estados Unidos;
2. que le pagó a alguien para obtener documentos, y
3. que esos documentos sugieren que tiene algún tipo de estado legal de permanencia en Estados Unidos que les puede otorgar un beneficio, ya sea trabajo, manejar, etc.,
El hecho de ser indocumentado es una falta.
No. A pesar de lo que alega el gobierno de Trump, el ser indocumentado en Estados Unidos no es un crimen, es una falta de carácter administrativa. Tampoco es un delito. Pero si lo arrestan portando o usando documentos falsos, se convierte en un grave problema con consecuencias migratorias serias.
Si un inmigrante indocumentado obtuvo documentos falsos, sea una licencia de conducir, una tarjeta de seguro social, un permiso de trabajo, una partida de nacimiento o un pasaporte que indica que nació en Estados Unidos, o que es ciudadano estadounidense, o cualquier otro documento falso, “debe deshacerse de ellos inmediatamente” recomienda Sánchez.
Un inmigrante con documentos falsos puede ser acusado de un delito, aparte de la acusación de fraude que le va a levantar la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) o el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
“El consejo que yo le doy a todos mis clientes es de nunca obtener/comprar papeles falsos. Y si los tiene, arrójelos a la basura. Esos papeles son evidencia de que ha cometido un fraude o un delito. Si el inmigrante es detenido por agentes federales de inmigración y tiene o ha usado documentos falsos, el DHS los puede acusar de fraude, robo de identidad con reconocimiento, falsa reclamación a la ciudadanía estadounidense, y otros delitos.
Es uno de los actos más peligrosos que puede hacer un inmigrante. Es un delito que en distintos estados puede ser una felonía, y que sólo resultará en más graves consecuencias para el inmigrante ante el DHS.
Si lo agarran, el tema es diferente. Si el inmigrante es deportado y regresa a Estados Unidos, sin permiso del gobierno y sin documentación, en ese instante puede acusado criminalmente en un tribunal federal. Y si lleva encima papeles falsos, el castigo será más grave con consecuencias migratorias de por vida.
ICE explica que “otorga prioridad” al fraude de documentos y de beneficios, porque este delito presenta una “seria amenaza” a la seguridad nacional y protección pública, porque ellos “crean una vulnerabilidad que puede permitirle a terroristas, otros delincuentes y extranjeros indocumentados, ingresar y permanecer en Estados Unidos”, advierte.
Una señal clara de estafa es la “venta de papeles”, dice José Guerrero, un abogado de inmigración que ejerce en Miami, Florida. “El gobierno federal no vende residencias ni tarjetas de Seguro Social. Ambos documentos los entrega una vez cumplidos una serie de requisitos que, en algunos casos, demoran meses, hasta años”, indica.