Así fue trabajar en Enerall

Emiliano Zapata, Yucatán.- Enrique Nah Ku, de 39 años, es un habitante de la pequeña comunidad de Emiliano Zapata en Tizimín, al oriente del estado de Yucatán. Durante cinco años, de 2009 a 2014, se dedicó a moler piedras y remover tierra en los predios de Enerall, la compañía que fundó Alfonso Romo Garza, actual jefe de la Oficina de la Presidencia de México.

Su jornada comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba alrededor de las 6:30 de la tarde en el área de mejoramiento de suelos. Relata que, al iniciar el día, los ingenieros le asignaban una máquina trituradora de rocas y pasaba al menos 12 horas operándola. Pero regularmente, asegura, tenía que trabajar 24 horas seguidas para conseguir un poco más de dinero. Cuando doblaba el turno, alcanzaba un sueldo de 3,000 pesos (150 dólares) a la quincena.

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Julián, el apicultor que fue testigo de la expansión

Dzonot Mezo, Yucatán.- Julián Camal se abre paso en medio de una brecha de la selva, invadida de piares de aves, huellas frescas de jaguar, zumbidos de insectos y un incesante bochorno que barniza la piel. A través de estas venas verdosas de Tizimín, los rayos tocan el rostro requemado de Julián, así como sus manos ásperas y cuarteadas producto de más de 30 años de trabajo en las tierras de Yucatán.

Él, un campesino y apicultor de 46 años, recorre un camino de casi dos kilómetros cada tres días para dar agua azucarada a las abejas que viven en su apiario, revisar sus cultivos y asegurarse que sus cabezas de ganado se encuentren a salvo de los depredadores.

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Cha-Chaac, la ceremonia para invocar a la lluvia

Dzonot Mezo, Yucatán.- Dzonot Mezo es un poblado en medio de la selva baja de Tizimín, al oriente del estado caribeño de Yucatán, donde hay cerca de 300 habitantes que, en su mayoría, son indígenas mayas. Solo hay una escuela, no hay centro de salud y los pobladores apenas sabe leer y escribir en español.

La mayor parte de los hombres se dedican a cuidar pequeñas porciones de tierra, mediante la agricultura, la ganadería y la apicultura. Pero en los últimos años han alertado que el nivel de agua de sus pozos y del cenote comunitario es irregular. Las lluvias tampoco han llegado con la misma intensidad, pese a que Yucatán es considerada una de las áreas con mayor recarga pluvial.

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César, el indígena defensor de la selva maya

Dzonot Mezo, Yucatán.- A César Kan se le estruja el alma cuando las máquinas le rompen los huesos a la selva. Cuando la corteza de los árboles crepita, minuto a minuto, dejando nubes de polvo a su paso. Cuando los animales tienen que huir o quedan atrapados a causa de la devastación hecha con maquinaria.

La selva es prácticamente el hogar de César desde hace 52 años, y no es para menos que sienta eso: su comunidad, Dzonot Mezo, está recostada en el seno de este ecosistema, localizado al oriente del estado sureño de Yucatán.

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