Las primeras fórmulas de tintes para teñir el cabello contenían sustancias químicas, como aminas aromáticas, que -se comprobó- causan cáncer en animales. Sin embargo, desde mediados de los años setenta, los fabricantes cambiaron los componentes de los tintes para eliminar algunas de estas sustancias. Se desconoce si algunas de las que todavía se usan en los tintes para el cabello pueden causar cáncer, se lee en la web del Instituto Nacional del Cáncer.
Si bien algunos estudios han relacionado el uso personal de tintes para el cabello con un aumento en el riesgo de determinados tipos de cáncer como el linfoma no Hodgkin y la leucemia, otros estudios no han demostrado dicha relación. Todavía no se sabe a ciencia cierta la respuesta a la pregunta de si son o no cancerígenos.
Hasta 25 ingredientes de los tintes pueden causar toxicidad, indica el Centro Nacional de Envenenamiento en su web. Entre las reacciones está enrojecimiento, dolor, picazón y ardor. Las reacciones alérgicas abarcan desde hinchazón del rostro hasta bloqueo de las vías respiratorias. Estos efectos pueden ocurrir de inmediato o hasta un día después de aplicar el producto.
Los colores oscuros emplean más cantidad de los agentes colorantes y, en consecuencia, tienen mayor concentración de químicos.
La FDA regula la seguridad de los productos cosméticos, pero no aprueba cada ingrediente usado en los tintes antes de que estos sean lanzados al mercado. En general, la responsabilidad de la seguridad de estos productos recae sobre los manufactureros.