Frota bien el reverso de las uñas con agua y jabón (o mejor aún con un cepillo de uñas) cada vez que te laves las manos (algo que debes hacer con mucha frecuencia).
Limpia bien con alcohol todas las herramientas de cuidado de uñas que vayas a usar. Si te harás la manicure en un salón de belleza, asegúrate de que todos los instrumentos estén debidamente esterilizados. Muchas personas optan por llevar los suyos en vez de usar los del establecimiento.
Evita cortar la cutícula, pues esta actúa como una barrera para prevenir las infecciones.
Nunca arranques, ni te remuevas con los dientes un pedazo uña partido. Siempre usa un cortaúñas.
Si tu esmalte de uñas se astilló, remuévelo cuanto antes pues esto favorece la acumulación de bacterias y hongos.